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Recordando este Día de la Madre a todas las madres que fueron separadas de sus hijos en la Industria Láctea.

  • Foto del escritor: Fundación Aniamigos
    Fundación Aniamigos
  • 10 may
  • 2 Min. de lectura

En general todas las hembras de los mamíferos tienen un gran instinto maternal, el cual lamentablemente es robado por la Industria Láctea junto a sus hijos.


No se separan de sus crías por varios meses mientras las amamantan.  Se alejan sólo para alimentarse y son capaces de defenderlas con su propia vida en caso de peligro.

Las vacas, ovejas y cabras usadas por su leche en la Industria Láctea tienen estos mismos instintos, pero son despojadas de sus hijos a las pocas horas y los gritos de ella y de su hijo son desgarradores. Esto es para que no amamanten a su hijo y su leche sea usada para productos lácteos.

Millones de terneritos, corderitos y cabritas tienen este destino cada año, y si no son usados para engorde, son matados a las pocas horas mientras todavía están gritando por su madre.

Los casos más masivos de esta crueldad se ve en las vacas.

Las vacas son madres muy apegadas y cariñosas con sus hijos. Al momento de nacer los limpian, se aprenden su voz y el hijo se aprende la de ella. Mientras esté amamantando nunca más se separarán. Si el ternerito se aleja lo seguirá y lo buscará hasta encontrarlo.

Todo esto desaparece en la Industria Láctea sin ninguna compasión.  A su ternerito se lo roban a las pocas horas de nacer, y ella grita desconsoladamente por días.  Si el hijo es macho quizás lo matan a las pocas horas, si es hembra seguirá el mismo destino que su madre.

Las vacas lecheras son sometidas a inseminación artificial cada 9 meses, que es lo que dura su embarazo, ya que sólo de esta manera producirán leche. Su cuerpo no tiene tiempo de recuperarse y se agota al producir tanta leche.  Su vida útil en la Industria Láctea es de 5 años, mientras las vacas que viven en libertad viven 20 años. Cuando ya no producen la cantidad de leche necesaria son llevadas al matadero.

Toda esta crueldad para tomar leche, helados, comer queso y chocolates, comidas que no son necesarias en la dieta de los adultos y son fácilmente reemplazables por alternativas veganas.

Vacas, ovejas y cabras amamantando a sus crías con toda la dedicación de una buena madre.
Vacas, ovejas y cabras amamantando a sus crías con toda la dedicación de una buena madre.

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Nos hemos visto profundamente impactados por la realidad de la industria alimentaria animal, donde el respeto y la compasión que los animales merecen son, con demasiada frecuencia, pasados por alto. Esta realidad nos ha impulsado a actuar.

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