Una Semana Santa con más Amor
- Fundación Aniamigos

- 20 mar
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Millones de terneritos han tenido que morir para que la leche que les pertenecía se destinara a producir Huevitos de Pascua. Es hora de terminar con una tradición que no representa el amor y la esperanza de Semana Santa.
La mayoría de la gente piensa que las vacas producen leche en forma espontánea y constante. Pero al igual que los humanos, las hembras deben dar a luz para producir leche. Es por esto que las vacas lecheras son inseminadas artificialmente todos los años. Después de 9 meses de gestación nace su hijo, y a las pocas horas se lo roban de su lado. Así no tomará la leche de su madre que le pertenecía a él. Esta leche será vendida a la industria lechera sin tener ninguna compasión por el bienestar emocional y físico de la madre y su hijo.

Los terneros recién nacidos son llevados a pequeñas jaulas y alimentados artificialmente con fórmulas que generalmente les dan diarrea y pocos sobreviven. Los machos son matados a los pocos días y las hembras están destinadas a tener el mismo destino cruel que sus madres en la industria lechera.
La leche de vaca sólo es esencial para los niños, y con los menos aditivos posibles.

Los adultos podemos obtener los mismos nutrientes de la leche de muchos productos plant-based y de suplementos de vitaminas y minerales. Sólo es necesario un pequeño esfuerzo para educarse en el tema y planificar una buena alimentación sin crueldad animal. Con esto salvaremos a millones de terneritos y a billones de animales de granja al año, además de mejorar nuestra salud física y mental.




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