Una Tradición no Justifica Matar Corderitos en Semana Santa
- Fundación Aniamigos

- 3 abr
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La tradición de comer corderitos en Semana Santa condena cada año a la muerte a decenas de millones de corderitos de pocos meses de vida.
En muchos países es tradición comer corderitos en Semana Santa con la cruel justificación de que representan a Jesús el Cordero de Dios y su resurrección.
En realidad resulta muy irónico celebrar la resurrección de Jesús con la muerte de un ser vivo joven e inocente.
Los corderos que se comen en Semana Santa tienen entre 4 y 6 meses de edad. Son unos bebés que están recién explorando el mundo con toda su energía y curiosidad. Además los han separado de sus madres a los pocos días de vida sin tener la posibilidad de crear un vínculo de amor y seguridad con ella.
Las ovejas son animales muy sociables que les gusta vivir en rebaños y conviven pacíficamente entre ellos. Son animales sensibles que sienten dolor, miedo, estrés y alegría igual que nosotros. En condiciones naturales viven hasta 10 años.
La muerte de estos corderitos es de las más crueles. Son llevados por cientos en camiones hacia los mataderos donde los arrastran de sus patitas y les pegan cuando tratan de escapar.
La mayoría de la gente que vea a un corderito bebé no podrá sentir más que ternura y amor hacia él. No dejemos que una tradición obsoleta y sin sentido haga que el ser humano olvide que todos los animales también tienen sentimientos y merecen pasar una Semana Santa vivos y felices junto a sus madres.





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